El pie plano en adultos ocurre cuando el arco del pie pierde su forma natural y toda la planta toca el suelo. Puede afectar la postura, la forma de caminar y generar molestias en pies, rodillas, caderas o espalda. Su manejo requiere una evaluación profesional adecuada.
¿Por qué se produce el pie plano en adultos?
En la mayoría de los casos, el pie plano aparece cuando los tendones y músculos que sostienen el arco pierden fuerza o flexibilidad. Sin embargo, también puede deberse a factores estructurales o lesiones acumuladas. Entre las causas más comunes se encuentran:
- Debilidad del tendón tibial posterior, encargado de mantener el arco del pie.
- Calzado inadecuado o falta de soporte plantar, especialmente en personas que caminan o están de pie por largos periodos.
- Sobrepeso o aumento de peso repentino, que incrementa la presión sobre los pies.
- Desgaste articular o artritis, que afecta la estabilidad del pie.
- Factores genéticos o hereditarios, que predisponen a un arco plantar bajo.
¿A qué edad se puede corregir el pie plano?
En los niños, el pie plano suele corregirse de manera natural a medida que los músculos se fortalecen. Sin embargo, cuando persiste después de los cinco o seis años, se recomienda una valoración especializada.
En adultos, la estructura ósea ya está formada, por lo que la corrección completa del arco no siempre es posible. El tratamiento se enfoca en restaurar la función del pie, reducir el dolor y mejorar la alineación corporal. Esto se logra mediante terapias, ejercicios y el uso de plantillas ortopédicas personalizadas, diseñadas para redistribuir el peso y corregir los apoyos al caminar.
Síntomas del pie plano en adultos
Identificar a tiempo los síntomas puede evitar complicaciones mayores. Algunos de los signos más comunes son:
- Dolor o cansancio en el arco, talón o tobillo.
- Sensación de rigidez o inflamación en la parte interna del pie.
- Dolor que asciende hacia las rodillas o la espalda baja.
- Desgaste irregular del calzado (mayor en la parte interna).
- Dificultad para mantener el equilibrio o caminar largas distancias.
Cuando estos síntomas aparecen con frecuencia, es momento de realizar un estudio de pisada profesional.
Tratamiento del pie plano en adultos
El tratamiento varía según la causa y la severidad del caso. En la mayoría de los pacientes se combinan medidas conservadoras con ejercicios y apoyo ortopédico.

- Fisioterapia y ejercicios específicos
El fortalecimiento del arco plantar es fundamental. Los fisioterapeutas suelen recomendar ejercicios como caminar de puntillas, recoger objetos con los dedos de los pies o realizar estiramientos del tendón de Aquiles. Estas rutinas ayudan a mejorar la movilidad y estabilidad del pie. - Plantillas ortopédicas personalizadas
Las plantillas personalizadas de Sidhe 3D se elaboran tras un estudio de pisada estático y dinámico. Este análisis determina cómo se distribuye el peso en cada paso y permite fabricar plantillas a medida que corrigen el apoyo, alivian el dolor y mejoran la alineación corporal.
Su uso constante puede prevenir lesiones y compensaciones musculares que afectan rodillas, caderas y columna. - Calzado con soporte adecuado
Usar zapatos que brinden estabilidad, amortiguación y soporte en el arco es esencial para mantener la corrección y evitar sobrecargas. - Cirugía correctiva (en casos avanzados)
Cuando la deformidad es estructural o existen lesiones severas en los tendones, puede ser necesaria una intervención quirúrgica para reconstruir el arco y restaurar la funcionalidad del pie.
¿Qué pasa si no se corrige el pie plano?
El pie plano no tratado puede evolucionar y generar otras condiciones, como:
- Fascitis plantar (dolor crónico en la planta del pie).
- Tendinitis del tibial posterior.
- Desgaste articular prematuro en rodillas o caderas.
- Dolor lumbar crónico por desalineación postural.
A largo plazo, estas alteraciones impactan la movilidad y calidad de vida, por lo que es vital un seguimiento profesional y el uso de plantillas correctivas.
El pie plano en adultos no siempre se corrige de manera total, pero sí puede controlarse y aliviarse eficazmente con el tratamiento adecuado. El uso de plantillas personalizadas y la orientación de un fisioterapeuta o especialista en biomecánica permiten recuperar el equilibrio, disminuir el dolor y prevenir lesiones futuras.
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